CÁNCER DE CUELLO UTERINO

¿Qué es el cáncer de cuello uterino?

El cáncer de cuello uterino o cáncer cervical se inicia en las células que cubren el cuello del útero. El cuello del útero se localiza en la parte inferior del útero, también llamada matriz. En algunos casos, se le denomina cérvix uterino. El cuerpo del útero es el lugar donde se desarrolla el feto, el cual está ubicado en la parte superior.

El cuello uterino conecta el cuerpo del útero con la vagina, que es el canal por donde nace el bebé. La parte del cuello uterino más próxima al cuerpo del útero se le denomina endocérvix. La parte más cercana la vagina es el exocérvix, también llamado ectocérvix.

Los dos tipos principales de células que cubren el cuello del útero son las células escamosas, que están ubicadas en el exocérvix y las células glandulares que están en el endocérvix.

El punto en el que estos tipos de células se localizan se llama zona de transformación. Su ubicación exacta se modifica a medida que pasan los años y al dar a luz. La gran mayoría de los cánceres de cuello uterino se desarrollan en las células de la zona de transformación.

Estas células no se vuelven en cáncer de forma inesperada, sino que las células normales del cuello uterino se transforman gradualmente en cambios precancerosos, los cuales se llegan a convertir en cáncer. Estos cambios precancerosos suelen tener distintos nombres, como neoplasia intraepitelial cervical, lesión intraepitelial escamosa y displasia.

Estos cambios pueden llegar a detectarse mediante la prueba de Papanicolaou y se pueden tratar para prevenir el desarrollo de cáncer. Dependiendo del origen del tumor existen dos tipos de cáncer de cuello uterino:

  • Carcinoma epidermoide. Se encuentra ubicado en el ectrocérvix y el fondo de la vagina. Este tipo de mal se da hasta en un 85% por ciento de los casos.
  • Adenocarcinoma. Se origina en las células que se encuentran situadas en el canal cervical, en el interior del cuello del útero. Este tipo de mal aparece en el 15% por ciento de las situaciones.

A pesar que los cánceres de cuello uterino se desarrollan de células con cambios precancerosos, solo algunas de las mujeres con precánceres de cuello uterino llegarán a sufrir cáncer. El cambio de precáncer a cáncer a menudo toma varios años, aunque bien podría ocurrir en menos de un año.

En algunas mujeres, las células precancerosas pueden mantenerse sin ningún cambio o incluso desaparecer sin tratamiento alguno. Sin embargo, en otros casos, los precánceres se convierten en cánceres verdaderos. El tratamiento de todos los precánceres podría prevenir casi todos los cánceres verdaderos.

¿Cómo se ocasiona el cáncer de cuello uterino?

No se conoce las causas exactas que ocasionan el cáncer cervical. Sin embargo, existen ciertos factores de riesgo que están vinculados con la incidencia de cáncer. El de más importancia y que participa en el desarrollo de las lesiones premalignas es la infección por el papilomavirus o virus del papiloma humano.

También conocido por sus siglas VPH, está presente casi en todos los casos de cáncer de cuello uterino. El virus de papiloma humano se trasmite por medio de las relaciones sexuales de persona a persona.

El riesgo de infección se eleva si una mujer tiene herpes genital, si inicia su actividad sexual a edad temprana, si mantiene relaciones con hombres que han tenido muchas parejas, con un hombre que tiene verrugas en el pene o también si tiene muchos compañeros sexuales.

Al final de la adolescencia, aproximadamente, el riesgo de sufrir este mal se eleva. A los 40 años de edad, la probabilidad de desarrollo seguirá existiendo, por lo que se recomienda continuar con chequeos para la detección precoz o con las citologías.

Otros factores que pueden causar cáncer de cuello uterino son los siguientes:

  • El consumo de tabaco. Las mujeres que fuman tienen el doble de probabilidades de desarrollar el cáncer que las mujeres no fumadoras.
  • Anticonceptivos orales. Su uso eleva las probabilidades de desarrollar cáncer de cuello de uterino.
  • Débil sistema inmunológico. Este se debilita en aquellas mujeres que usan medicamentos empleados en otras patologías, así como el tratamiento para el VIH u otros tipos de cáncer.

Síntomas del cáncer de cuello uterino

Por lo general, las mujeres con cáncer cervical en etapa precoz y precánceres no presentan síntomas. Los síntomas usualmente no se originan hasta que un precáncer se transforma en un cáncer invasivo verdadero y crece hacia el tejido adyacente. Cuando esto sucede, los síntomas más frecuentes son los siguientes:

  • Secreción vaginal inusual. La secreción puede incluir algo de sangre y se puede presentar después de la menopausia o entre sus periodos.
  • Sangrado vaginal anormal. Puede ocurrir sangrado después de sostener relaciones sexuales, sangrado después de la menopausia, sangrado y manchado entre periodos y periodos menstruales que duran más tiempo o un sangrado más abundante de lo normal.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.

Es importante saber que estos síntomas y señales también pueden ser causados por otras enfermedades que no son cáncer de cuello uterino. Por ejemplo, una infección puede causar dolor o sangrado.

No obstante, si usted manifiesta cualquiera de estos síntomas, debe consultar rápidamente a su médico, incluso si realiza regularmente pruebas de Papanicolaou. Si es una infección, necesitará tratamiento.

Sin embargo, de ser cáncer, desconocer los signos o síntomas puede permitir que el cáncer se desarrolle a una etapa más avanzada y que se reduzcan sus posibilidades de un tratamiento eficaz. Lo recomendable es que no espere a que aparezcan estos síntomas. Debe realizarse regularmente las pruebas.

Tratamiento del cáncer de cuello uterino

Los especialistas recomiendan que la elección del tratamiento dependa del tamaño del tumor, de la localización, del estado del paciente y de si quiere tener hijos. Las opciones actuales son la cirugía y la radioterapia y, en algunas ocasiones, la quimioterapia.

Cirugía

Dependiendo del estado de la enfermedad y de la extensión del tumor, el especialista podrá extirpar solo el tejido maligno, el cuello cervical completo o el útero, preservando o no los ovarios y las trompas y los ganglios linfáticos regionales. Los tipos de cirugía que podrían realizarse son:

  • Conización. Este método trata de una biopsia en cono que se realiza si el cáncer es microinvasivo.
  • Cervicectomía radical. Se emplea para extirpar el cuello uterino sin tocar el útero, pero diseccionando los ganglios linfáticos pélvicos. Es posible realizarla en mujeres jóvenes que desean preservar la fertilidad, aunque va a depender del tamaño del tumor. En estas situaciones es una exitosa alternativa a la histerectomía.
  • Histerectomía. Es una cirugía radical, ya que se extrae el cuello uterino, el útero, la parte superior de la vagina, los ganglios linfáticos pélvicos y el tejido que rodea al cuello del útero. En caso que se extirpen los ovarios y las trompas de Falopio se debe realizar de modo simultáneo a la histerectomía.
  • Exenteración pélvica. Si el cáncer se ha extendido a otros órganos tras la radioterapia, se debe realizar este procedimiento en el que se extirpa la vagina, el recto, el colon inferior, la vejiga y el útero.

Radioterapia

Este método puede emplearse solo, como tratamiento único antes de la cirugía o quizás en combinación con quimioterapia. Puede tener efectos secundarios que dependerán de la dosis y de la parte del cuerpo donde se administre.

Los más comunes son piel enrojecida o seca, náuseas, cansancio, vómitos, molestias urinarias, pérdida de apetito y diarrea. Estos efectos secundarios, por lo general, desaparecen una vez que el tratamiento ha finalizado.

Es recomendable que durante el tratamiento usted evite las relaciones sexuales. Estas se podrán reanudar luego de transcurridas unas semanas desde que ha finalizado el tratamiento dispuesto.

Quimioterapia

Este tratamiento, por lo general, busca destruir las células malignas por vía intravenosa para que se traslade al torrente sanguíneo con la finalidad de eliminar las células que quizás pudieran quedar tras la radioterapia o cirugía.

Los vómitos son los efectos secundarios más comunes, así como la fatiga, nauseas, diarrea, pérdida de apetito, leucocitos o hemoglobina bajos, adormecimiento o cosquilleo en manos y pies, dolor de cabeza, sangrado o hematomas, pérdida de cabello y oscurecimiento de la piel y las uñas.

Estos síntomas, a menudo, suelen desaparecer al finalizar la terapia y no aparecen de forma simultánea. Otros posibles efectos en los pacientes son la menopausia prematura y la infertilidad.

Tratamiento en mujeres embarazadas

Cuando una mujer se encuentra en gestación, conviene empezar el tratamiento una vez que ha nacido el bebé. Los especialistas determinarán el tratamiento adecuado para el tumor y el momento para efectuarlo según la fase del embarazo, el estado de la enfermedad y los deseos de la futura madre.

¿Cómo se previene el cáncer de cuello uterino?

Es posible prevenir este tipo de cáncer a través de la detección precoz de alteraciones celulares en la citología y administrando la vacuna contra el virus del papiloma humano.

Gardasil evita la aparición de displasias cervicales de alto grado, lesiones displásicas vulvares y vaginales de alto grado, carcinomas cervicales y verrugas genitales originadas por el virus del papiloma humano.

Esta vacuna está dirigida primordialmente a las niñas y mujeres entre 9 y 26 años de edad. Es 100% eficaz en aquellas que no han tenido relaciones sexuales y que, por ende, no han estado expuestas al virus.

Su uso no está recomendado en pacientes con síndrome coronario agudo, como infarto de miocardio o angina, así como en pacientes con enfermedades cardiacas isquémicas o enfermedades arteriales periféricas. Su combinación con insulina debe darse solo en casos extremadamente excepcionales.

Esta vacuna se administra mediante tres inyecciones intramusculares en un periodo de seis meses. La exigencia de revacunación dependerá de los resultados de los estudios que se están realizando en ese momento. Existen datos que indican que la inmunidad contra el virus del papiloma humano dura un mínimo de 3 a 5 años.

De igual forma, Cervarix está indicado para la prevención de las lesiones premalignas del cuello uterino y del cáncer de cérvix. Este medicamento induce niveles de anticuerpos en un orden de magnitud mayor que los ya encontrados luego de una infección natural en mujeres de hasta los 55 años de edad.

Este medicamento, de hecho, es el único que ha podido demostrar que los anticuerpos presentes en la sangre pasan de forma eficaz también al cuello del útero. Al igual que  Gardasil, es de tres dosis y puede ser adquirido en farmacias.